¿Ángel de la Independencia o Estela de Luz?

Monumento de la Independencia (El Angel), Mexico City
Monumento de la Independencia (El Angel), Mexico City

Si se realizara una encuesta ciudadana sobre cuál de estos dos monumentos aprecian y valoran más los Mexicanos, con cuál de ellos se identifican, cuál obra causa un sentimiento de fervor, orgullo y pertenencia nacional, la respuesta sería unánime. Sin duda alguna, el Ángel de la Independencia simboliza lo mejor de México, simboliza lo mejor de los Mexicanos y de nuestra historia Nacional, lo mejor de nuestra Capital.

La planeación, construcción, la concepción artística y simbólica del Ángel de la Independencia llevó más de siete décadas, concluyendo puntualmente el día de su inauguración oficial el 16 de septiembre de 1910. Por el contrario, cien años después, a pesar de importantes avances tecnológicos, en el 2009 se concibe y planea la Estela de Luz; obra cuya construcción se llevó a cabo a partir de junio de 2009, para ser inaugurada con 15 meses de retraso el 7 de enero del 2012, dejando una decepcionante evidencia de mala planeación, de mala construcción y de corrupción involucrada en el proceso de su ejecución. Pareciera que las mejores obras públicas gubernamentales de la Ciudad de México son las que se planearon y construyeron hace décadas y hace siglos; el Paseo de la Reforma, el Monumento a la Revolución, el Palacio de Bellas Artes, el Castillo de Chapultepec, son íconos de los Mexicanos y de nuestra capital.

De la misma manera, en 1969 se inauguró la primera línea del metro de la Ciudad de México, sistema que continuó creciendo organizadamente, llegando a dar servicio a 5 millones de usuarios diarios. 45 años después, en el año 2014, el servicio de la línea doce del metro tuvo que ser suspendido debido a su mala planeación, a errores de diseño y de construcción, generando cuestionamientos de la transparencia y ética gubernamental con la que esta obra se ejecutó. Ante estos evidentes y reiterados ejemplos de mala planeación urbana surge la pregunta si es que los Ingenieros, Arquitectos y Urbanistas Mexicanos nos hemos vuelto menos capaces con el paso del tiempo, si hemos sufrido una regresión en nuestras capacidades tecnológicas y profesionales o si es una circunstancia recurrente que sólo se presenta en obras gubernamentales.

Para contestar esta pregunta sólo hay que voltear a ver los logros de la Ingeniería Mexicana en la iniciativa privada. Científicos, Ingenieros, Arquitectos y Urbanistas coinciden casi unánimemente que a la Ciudad de México y al País le está haciendo falta MAYOR PLANEACIÓN, que hace falta MAYOR PARTICIPACIÓN del CONOCIMIENTO CIENTÍFICO, INGENIERÍL, ARQUITECTÓNICO Y URBANÍSTICO en la toma de decisiones de los grandes retos y problemas de interés público y general. Que hace falta mayor ESPECIALIZACIÓN y PROFESIONALIZACIÓN en los puestos gubernamentales. Un claro y puntual ejemplo de ello son las direcciones de Obras Públicas y Desarrollo Urbano de las 16 delegaciones del Distrito Federal, direcciones de las cuales MENOS DE LA MITAD, sólo un 40% son ocupadas por Ingenieros o Arquitectos titulados y con cédula profesional, otro 10% de estas direcciones están ocupadas por profesionistas de otras ramas, y el 50% DE ESTAS DIRECCIONES, LA MITAD DE ELLAS, están ocupadas por ciudadanos que NO ACREDITAN ESTUDIO SUPERIOR ALGUNO, de los cuales suponemos que al menos cuentan con ESTUDIOS DE PREPARATORIA.

Situación similar sucede en los puestos subalternos encargados de la construcción, del desarrollo urbano, de la administración de los sistemas de agua potable, del transporte público y vialidad de la Ciudad de México, la mayoría de estos cargos son designados a personas que no cumplen un perfil profesional y no acreditan contar con los conocimientos mínimos básicos para desarrollar el cargo.

La redacción de la Nueva Constitución de la Ciudad de México presenta una oportunidad histórica de retomar el crecimiento ordenado y sustentable de la Capital del País, una oportunidad de poder proponer soluciones viables y sustentables a los problemas y planear el desarrollo urbano, económico, social, de nuestra Capital por los próximos 100 años. El poder garantizar un MEJOR NIVEL DE VIDA para las generaciones futuras, y para ello es INDISPENSABLE la participación del conocimiento científico de Ingenieros, Arquitectos y Urbanistas en la redacción la Constitución de la Ciudad de México. Actualmente, de los 28 redactores de la Constitución de la Ciudad de México solo uno es Arquitecto Urbanista (sólo el 3%). Pareciera que el eje de la redacción de la Constitución de la Ciudad de México está enfocado exclusivamente en la distribución del poder, a la distribución de las facultades y atribuciones del poder ejecutivo, de los derechos humanos y ciudadanos y atribuciones democráticas y políticas.

Los Ingenieros y Arquitectos del País, consideramos que EL MAYOR Y EL MÁS IMPORTANTE DERECHO QUE DEBE PRESERVAR LA Nueva Constitución de la Ciudad de México es el derecho a la VIDA, el garantizar la sustentabilidad de la VIDA en la Ciudad de México, el derecho a la Ciudad, el derecho a la movilidad urbana, el derecho al transporte público eficiente, el derecho a los espacios públicos, el derecho a la calidad del aire, al agua potable, el derecho al empleo. No habrá ley, reglamento, normatividad o acuerdo político suficiente en la Constitución de la Ciudad de México que pueda garantizar la sustentabilidad y la calidad una VIDA DIGNA en la Capital, si la Nueva Constitución no contempla la solución de los grandes problemas de la Ciudad de México. Si no se contempla un PLAN DE DESARROLLO SUSTENTABLE a mediano y largo plazo como EJE RECTOR de la Nueva Constitución de la Ciudad de México.

La ONU y organismos internaciones estiman que para el año 2100 la Cuidad de México y la zona conurbada del Valle de México podrían tener una población cercana a los 40 millones de habitantes. Casi el doble de la población actual. Según datos del INEGI, el número de autos registrados en la zona metropolitana del Valle de México se duplicó en sólo ocho años. Del 2005 al 2013, el número de vehículos pasó de 3.5 millones a 6.8 millones. Esto sin duda se ha generado una mayor congestión, incrementando importantemente los tiempos de traslado. De repetirse este fenómeno en la próxima década el tránsito vehicular de la Ciudad de México prácticamente colapsaría. La Organización Mundial de la Salud recomienda que las ciudades cuenten de 9 a 15 m2 de área verde por habitante, sin embargo, actualmente la Ciudad de México cuenta con un promedio de solo 5.3m2 de áreas verdes por habitante, de continuar el crecimiento demográfico antes del 2100 la Ciudad de México contará con menos de 3m3 de área verde por habitante, aunado a los problemas de contaminación antes del 2100 sería prácticamente imposible vivir en la Ciudad de México por los problemas de calidad de aire.

Planear, proyectar y prevenir siempre es mejor y más económico que inadvertir y reaccionar, razón por lo que solicitamos y proponemos lo siguiente para la Nueva Constitución de la Ciudad de México:

1) Que en la propuesta de redacción el eje principal sea el Derecho a la Vida en la Ciudad de México. A la calidad de Vida. El derecho a la ciudad, a una ciudad ambiental y económicamente sustentable que permita los niveles de calidad de vida para las próximas generaciones.

2) Que incluya la elaboración de un Plan de Desarrollo Urbano Sustentable de la Ciudad y de la zona conurbada del Valle de México, con una visión prospectiva de al menos 100 años. Un plan que incluya a los mejores especialistas, despachos especializados, universidades e institutos superiores en el conceso de temas.

3) Que contemple la creación de un gabinete técnico encargado de revisar y dar seguimiento a los planes de desarrollo del valle de la Ciudad de México.

4) Que para lo anterior incluya a los suscritos en la comisión redactora de la Constitución de la Ciudad de México.

Señoras y Señores encargados de la redacción de la Constitución de la Ciudad de México:

La redacción de la Constitución de la Ciudad de México es la oportunidad histórica de renovar nuestra ciudad Capital más allá del ámbito político. No podemos resolver con política y reglas lo que se tiene que resolver con ciencia. Debemos incluir a la ingeniería, a la planeación, a la prospectiva, a la ciencia y tecnología en nuestra constitución.

Construir la ciudad que queremos llevará décadas, es por eso que debemos pensar y planear más allá de un sexenio, más allá de límites políticos, más allá de distribución de poderes.

La calidad de vida en la Capital se está deteriorando. Debemos poner a la ciencia, a la razón y a la planeación por encima de las decisiones políticas. Nuestra Constitución de la Ciudad de México debe ser evolutiva más que revolucionaria. Una Constitución que Garantice cambios y procesos de mejora graduales y acumulativos que reestablezcan y mejoren progresivamente la calidad de Vida de nuestra Capital.

Celebramos y reconocemos que en el grupo de redactores de la Constitución de la Ciudad de México esté integrado por diversos defensores de los derechos humanos. En la Constitución de la Ciudad de México, lo único que podría estar por encima de los derechos humanos individuales serían los derechos humanos colectivos, es decir, nuestro derecho colectivo a que la Ciudad de México garantice individualmente a cada ciudadano sus derechos individuales, el derecho a una mejor ciudad, el derecho a una mejor calidad de vida colectiva.

“La mejor manera de predecir el futuro es construyéndolo”   …. Peter Druker           

Sociedad Mexicana de Ingenieros

Ing. Macos Cesar Theurel Cotero.

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